Busca gomas de alta fricción con canales que evacuen agua y polvo fino. Los compuestos de invierno pueden agarrar mejor sobre piedra lisa. Observa patrones multidireccionales; ofrecen tracción al subir, freno al bajar y correcciones laterales cuando el pie duda.
El talón debe asentarse sin flotar y el mediopié sentirse contenido, nunca comprimido. Ajusta cordones en zonas diferenciadas para personalizar. Un collar alto estabiliza el tobillo; cordones dobles evitan desatados repentinos en mitad del tramo más empinado.
Calcetines técnicos controlan humedad y reducen fricción, previniendo ampollas que cambian tu pisada. Plantillas con buen arco distribuyen cargas, mejoran estabilidad y alivian rodillas. Lleva un par extra seco; cambiarlo a mitad de ruta renueva agarre y ánimo.
Incluye elevaciones de talón, abducciones de cadera y ejercicios de tobillo con banda elástica. Practica apoyos a una pierna con ojos cerrados, cerca de una pared. Diez minutos diarios construyen reflejos útiles que aparecen cuando el escalón sorprende.
Ajusta tirantes altos, cinturón de pecho y correa lumbar para acercar el centro de masa. Coloca lo pesado pegado a la espalda. Mantén bolsillos laterales simétricos. Con manos libres podrás usar barandillas, equilibrarte y ayudar a otra persona si lo necesita.
Respira por la nariz en el ascenso, sincronizando pasos con exhalaciones largas. En descansos breves, sacude piernas y revisa cordones. Tomar agua a sorbos evita mareos. Compartir pausas con tu grupo fortalece atención, buen humor y decisiones prudentes.
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